Señor Jesús,
Tú que fuiste enviado por el Padre
para recoger a todos los que estaban perdidos
y viniste a nosotros haciendo el bien,
curando y anunciando la Palabra de salvación,
tú nos das el Pan que dura para siempre;
Sé nuestro compañero de camino
mientras peregrinamos por la vida.
Que tu Espíritu Santo encienda nuestros corazones
avive nuestra esperanza y abra nuestra mente
para que junto con nuestros hermanos y hermanas en la fe
podamos reconocerte en las Escrituras
y en el partir del Pan.
Que tu Santo Espíritu nos vaya transformando
en un solo cuerpo,
que nos guie para que caminemos humildemente
en justicia y con amor
siendo testigos de tu Resurrección.
Bendición, honor y a gloria sean dadas al Padre
por Ti en el Espíritu Santo y en la Iglesia
en comunión con María,
que nos fue dada como Madre al pie de la cruz.
Bendición, honor y gloria
ahora y por siempre.
Amén
Tú que fuiste enviado por el Padre
para recoger a todos los que estaban perdidos
y viniste a nosotros haciendo el bien,
curando y anunciando la Palabra de salvación,
tú nos das el Pan que dura para siempre;
Sé nuestro compañero de camino
mientras peregrinamos por la vida.
Que tu Espíritu Santo encienda nuestros corazones
avive nuestra esperanza y abra nuestra mente
para que junto con nuestros hermanos y hermanas en la fe
podamos reconocerte en las Escrituras
y en el partir del Pan.
Que tu Santo Espíritu nos vaya transformando
en un solo cuerpo,
que nos guie para que caminemos humildemente
en justicia y con amor
siendo testigos de tu Resurrección.
Bendición, honor y a gloria sean dadas al Padre
por Ti en el Espíritu Santo y en la Iglesia
en comunión con María,
que nos fue dada como Madre al pie de la cruz.
Bendición, honor y gloria
ahora y por siempre.
Amén
Dublín está en la recta final con los preparativos para el 50º CEI. Oremos porque los trabajos sean llevados a término satisfactoriamente y por el buen desarrollo de las actividades en un evento que promete ser memorable.
Que Cristo, la luz inextinguible de nuestra esperanza, ilumine a cada uno de los participantes, y que esta experiencia sea fuente de innumerables gracias para la Iglesia Universal.
Que Cristo, la luz inextinguible de nuestra esperanza, ilumine a cada uno de los participantes, y que esta experiencia sea fuente de innumerables gracias para la Iglesia Universal.





